Meditación – El arte de la esencia del Ser

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Pintura en venta.
Medidas bastidor: 80 cm x 120 cm
Técnica: óleo sobre lienzo

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“La mayoría de los seres humanos, son como hojas que caen de los árboles, que vuelan y revolotean por el aire, vacilan y por último se precipitan en el suelo. Otros, por el contrario, casi son como estrellas; siguen su camino fijo, ningún viento los alcanza, pues llevan en su interior su ley y su meta.” -Buda.

 

Sin duda alguna el regalo de aprender a meditar es el mejor regalo posible que puedes darte en esta vida. Meditar en la naturaleza nos pone en contacto íntimo con nosotros mismos y con todos los elementos que hay en ella. Las emociones y los pensamientos van y vienen como las nubes en el cielo llevadas por el viento; tu respiración consciente es el ancla que te convierte en antena receptora y emisora del amor de Dios.

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Meditar te ayuda  a ponerte en contacto con la más profunda y pura esencia de tu Ser. Esta esencia verdadera va más allá del ego, no conoce el miedo; es libre; es inmune a la crítica; no le teme a ningún reto, no es inferior a nadie, ni superior a nadie, está lleno de magia, misterio y encanto. La meditación es la puerta a los niveles superiores de conciencia. Sin una práctica contemplativa y meditativa no es posible llegar a los niveles transpersonal y espiritual de la existencia humana.

Buda enseña que el cambio requiere conocimiento, y el conocimiento sólo se inicia cuando nos detenemos y centramos nuestra atención en lo que ocurre frente a nosotros. Esta detención, nos permite descansar el cuerpo y la mente. Una vez que hemos calmado, podemos observar en profundidad nuestra actual situación. Necesitamos detenernos, descansar y reflexionar de forma constructiva a fin de poner fin a los hábitos que han desembocado en nuestros actuales problemas. Hemos de ser plenamente conscientes de lo que ocurre en nuestra vida diaria. Sólo entonces podremos empezar a sanar y evolucionar hacia nuestro mayor potencial.

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El Arte de Meditar es el proceso de desconexión del mundo exterior para entrar profundamente en el centro de tú mundo interior y allí descubrir la verdad espiritual de quien realmente eres.

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Iluminación – El arte de la conexión con Dios

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Pintura en venta.

Medidas bastidor: 80 cm x 120 cm

Técnica: oleo sobre lienzo

Al final de su periplo Siddhārtha caminó apesadumbrado hasta sentarse bajo la sombra de una higuera de la India, el árbol llamado bodhi  y considerado el árbol de la sabiduría. Una noche de luna llena decidió no levantarse hasta que hallara la respuesta a los enigmas de la vida ; la culminación de sus meditaciones llegó cuando tomó conciencia de que ya se había liberado definitivamente de toda pasión, hasta el punto de que ni siquiera pesaba sobre él la ilusión del yo: su verdadero ser estaba más allá de las dualidades dolor-placer, espacio-tiempo, vida-muerte. Comprendió que nunca más volvería a renacer, que había roto el eterno girar de la Rueda de la Vida. Esto era el Nirvana convirtiéndose así  en Buda, “El Despierto”, “El Iluminado”.

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La palabra “iluminación” no supone un logro sobrehumano,  sino de un estado natural de conexión con algo inconmensurable e indestructible, algo que, casi paradójicamente, eres tú en esencia y que, sin embargo, es mucho más grande que tú. Es el encuentro de tu verdadera naturaleza, más allá de nombres y formas.

Me gusta la sencilla manera en que el Buda define el estado de iluminación: “el fin del sufrimiento”. ¿Hay acaso algo sobrehumano en esto? Por supuesto, como definición es incompleta. Sólo te dice lo que la iluminación no es: no es sufrimiento. Pero, ¿qué es lo que queda cuando ya no hay sufrimiento? El Buda guarda silencio al respecto, y su silencio implica que tendrás que descubrir eso por ti mismo. Utiliza una definición negativa, de modo que la mente no pueda transformarlo en algo en qué creer o en algún logro sobrehumano, en una meta que te sea imposible alcanzar.

El Mayor Obstáculo A La Iluminación Espiritual, por Echart Tolle

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Mariposa – El arte de la transformación

“Para convertirnos en mariposa debemos desear tanto volar que estemos dispuestos a dejar de ser gusanos.”

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VENDIDO.
Medidas bastidor: 80 cm x 120 cm
Técnica: oleo sobre lienzo
El poder que la Mariposa nos trae proviene del aire, es el arte de la transformación: la capacidad de conocer nuestra mente y el poder que tenemos para cambiarla.

Para utilizar el poder sanador de la Mariposa necesitamos primeramente observar cuidadosamente nuestra propia posición en el ciclo de auto transformación, ya que  siempre estamos pasando por alguna de estas etapas en nuestra propia vida:

  • El huevo, que simboliza el comienzo de todas las cosas. Es la etapa en la que nacen las ideas, pero aún están lejos de materializarse.
  • La larva es el punto en el que decidimos insertar esta idea en el mundo físico.
  • El capullo significa el movimiento de “ir hacia dentro”, para desarrollar algún proyecto, alguna idea o, un determinado aspecto de nuestra personalidad.
  • La etapa final de la transformación es el abandono de la crisálida: el nacimiento de la Mariposa que al volar nos muestra que estamos preparados para compartir los colores y la alegría de nuestra creación con las otras personas.

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La vida está siempre en proceso de transformación ya que es un ciclo sin fin de auto transformación. La manera de descubrir en que etapa de este ciclo de transformación nos encontramos consiste en preguntarnos:

  • Etapa del Huevo – ¿Estoy teniendo una buena idea que nace de mi conexión con lo Divino o será un anhelo del ego?
  • Etapa de la Larva – ¿Tengo que tomar una decisión y lo estoy posponiendo?
  • Etapa del Capullo – ¿Estoy con una actitud mental positiva para materializar de forma viable mi idea?
  • Etapa del Nacimiento – ¿Estoy compartiendo con el mundo la idea que fue materializada?

ImageAl descubrir en qué posición estamos en el ciclo de la vida, adquirimos la creatividad de la Mariposa, y conseguimos alzar vuelo. Usando el aire – los poderes mentales – de esta energía, todo irá de bien para mejor. El mensaje principal es que estamos preparados para pasar por algún tipo de transformación profunda y para descubrir cuál debe ser su próximo paso, hemos de inspirarnos en la secuencia de la Mariposa y en sus Cuatro Direcciones.

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Creando desde la intuición guiados por nuestro Ser Superior

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El arte, en todas sus posibles manifestaciones, es una de las principales vías de expresión y comunicación humanas. Pero no es únicamente un medio a través del cual se transmite algo, sino que es también un fin en sí mismo, como fuente de satisfacción y bienestar. La expresión artística alcanza su máximo valor como instrumento para conocerse a sí mismo, precisamente por aunar en una experiencia única e irrepetible los aspectos personales e íntimos con los factores sociales y culturales. Crear nos lleva a conocernos y conocernos nos lleva inevitablemente a crear, por lo que ambas cosas están indisolublemente unidas.

La pintura creativa es un método arte-terapéutico que pone el énfasis en el deseo de expresión de cada persona. A través del gesto de la mano y del color, damos forma a nuestras imágenes internas. Esta manera de pintar nos permite profundizar en nuestro auto-conocimiento, nos ayuda a recuperar nuestra creatividad, a menudo olvidada y nos facilita un aprendizaje diferente de la pintura.

(Respuesta de Osho, audiovisuales del Último testamento.)

Se puede dividir el arte en dos tipos. El 99% del arte es arte subjetivo. El otro 1% es arte objetivo. El 99% del arte no tiene ninguna relación con meditación. EL otro 1% está basado en la meditación.
Osho

El arte subjetivo es aquel en el que pones tu subjetividad en el lienzo, tus sueños, tus fantasías. Es una proyección de tu psicología. De la misma manera ocurre en todas las artes, poesía, música y todas las dimensiones de creatividad. No preocupa lo que la persona que verá tu pintura sentirá o pensará. Tu arte es un tipo de vomito. Te ayudará igual que ayuda vomitar. Te quita la náusea. Te deja limpio, te hace sentir mejor. Pero no has considerado que le pasará a la persona que va a ver tu vómito. ¿Le darán arcadas, se sentirá mal? Fíjate en las pinturas de Picasso. Es un gran pintor pero es sólo arte subjetivo. Mirando sus pinturas empezarás a sentirte mal, enfermo, algo te desquicia. No puedes estar mucho tiempo mirando sus cuadros. Te apetecerá marcharte pq la pintura no procede de un ser silencioso. Procede de un caos. Es producto de una pesadilla. Solo puede producir una pesadilla. Pero el 99% del arte pertenece a esta categoría.

Arte objetivo es justo lo contrario. El hombre no tiene nada que vomitar. Está completamente vacío, limpio. De este silencio, de este vacío surge el amor, la compasión. Y de este silencio, surge la posibilidad dela creatividad. Este silencio, este amor, esta compasión son las cualidades de la meditación. La meditación te lleva a tu centro, y tu centro no es solo tu centro, es el centro de la existencia. Solo en la periferia somos diferentes. Cuando empezamos a dirigirnos hacia el centro, somos uno. Formamos parte de la eternidad. Una experiencia tremendamente luminosa, de un éxtasis sin palabras, algo que tú puedes ser pero muy difícil de expresar. Pero surge un deseo en ti de compartirlo porque todos los que te rodean están buscando exactamente dichas experiencias.

Y tú lo has conseguido, conoces el camino. Vayas donde vayas te alejas de ti mismo. Regresa a casa y adéntrate en tu ser todo lo que puedas. Este deseo de compartir se convierte en creatividad. Alguien puede bailar. Ha habido místicos, por ejemplo Jalaluddin Rumi, cuya enseñanza no se transmitía con palabras sino con baile. El bailaba. Sus discípulos se sentaban a su lado y él les decía: el que quiera puede unirse a mí. Es una cuestión de sentimiento. Si no te apetece es cosa tuya. Puedes quedarte sentado. Pero cuando ves a un hombre como Jalaluddin Rumi bailando, algo latente en ti se activa. A pesar de ti mismo te has sumado al baile antes de darte cuenta. Incluso ésta experiencia es inmensamente valiosa, la has atraído por una fuerza magnética. No ha sido tu decisión mental, no has evaluado los pros y contras, unirte o no. Simplemente la belleza de la danza de Rumi, su arrolladora energía, ha tomado posesión de ti. Te ha tocado, antes de darte de que estabas bailando. Esto es arte objetivo. Y si puedes continuar, te irás sintiendo más suelto, más capacitado, pronto te olvidarás de todo el mundo. Y llega un momento en que el bailarín desaparece y solo queda la danza. Y entonces se produce un encuentro con el maestro. La sincronía de la que he hablado a veces ocurre. Deja de haber dos, el hielo se ha fundido. Poco a poco se unen otros discípulos.

Antes de hacer arte hay que aprender meditación. Es absolutamente necesaria para cualquier arte. Entonces se convierte en arte objetivo. En Japón hay un tipo de poesía muy breve, de apenas tres líneas o tres palabras, llamada Haiku. Leyendo las líneas de un haiku, si lo lees en silencio te sorprenderás. Es más explosivo que cualquier dinamita. Simplemente abre ventanas en tu ser. “Una vieja charca, salta una rana, Plop!” Este haiku provoca grandes visiones en cientos de personas. Casi puedes ver la charca anciana, el sonido de la rana cayendo al agua “Plop” Y todo queda en silencio.

El sonido de un salto ha creado más silencio que antes. Lo lees y te sientas en silencio, lo visualizas. Mira como salta, mira el reposo en el agua, mira el sonido y mira el silencio que le sigue. El sonido ha hecho el silencio más profundo. Esto es arte objetivo.

Objetivo significa que la persona no está simplemente deshaciéndose de su locura, de su basura mental, de la que está lleno, que de algún modo quiere quitársela de encima.

La gente está dispuesta a volcar su basura, su consejo, sus conocimientos, su sabiduría. Todo el mundo está dispuesto a captar tu atención y meterte algo en la cabeza. Tu carga ya es demasiado grande. El arte subjetivo aumenta esta carga. El arte objetivo te libera.

El arte subjetivo solo debería estar en los hospitales psiquiátricos. Las personas con enfermedades mentales deberían tener acceso a pintura, baile, música. Les sanará, es terapéutico. Pero no se debería permitir que el arte subjetivo se vendiera en las galerías a la gente rica porque al mirarla algo malo tiene que irradiar de ella. El arte subjetivo es bueno para el artista pero no para aquel que la mira, lo escucha o lee. Para él es nocivo.

Y solo el 1% de arte es objetivo por la simple razón de que muy poca gente ha sido meditador. Y de esas pocas personas, sólo unas pocas han expresado su silencio de forma artística. Pero mi idea es que a medida que vuestra comuna vaya madurando y vayáis teniendo lo que necesitáis, las cosas prácticas, mi intención es que además de la meditación en la universidad se enseñe también pintura, danza, música, escultura, poesía, etc. Esta comuna debe convertirse en una comuna de creadores.

Hasta que no seas un creador no encontrarás la verdadera felicidad. Sólo creando entras a formar parte de la gran creatividad del universo. Pero para ser un creador la meditación es una necesidad básica. Sin ella puedes pintar, pero luego debes quemar esa pintura. Nadie debe verla. Estuvo bien, te ayudó, pero por favor no se la enseñes a tus amigo, no son tus enemigos. El arte objetivo es un arte meditativo. El arte subjetivo es un arte mental.